viernes, abril 27, 2007

"La duda": una obra para reflexionar


Gabriela Toscano, quien lleva adelante las riendas de la obra, en el papel de la implacable hermana Luisa, dialogó con nuestro diario pasada la medianoche, con el rostro cansado, tal vez por la exigencia del personaje que interpretara sobre el escenario de la sala teatro de la Escuela Nº 1. La actriz explicó que al principio le costó un poco componer a la hermana superiora pero "es un desafío interesante para mí, para crecer como actriz, la verdad estoy muy contenta de tener esta posibilidad. Por lo general las mujeres siempre nos quejamos que hay pocos personajes en el teatro y cuando aparecen, hay que saber aprovecharlos". La personalidad de la hermana Luisa, con características tan marcadas, no fue sacado de ninguna persona en particular, Gabriela indicó que "surgió a partir de los ensayos, está el carácter, en lo que dice y en lo que piensa y si uno se pone en el camino del autor, comienza a aparecer la hermana Luisa". El tema de la obra, dramático, conflictivo, angustiante "se asemeja en algunas cosas a la realidad. Como dice el padre Juan en ciertos pasajes, que como él toma anécdotas y realiza los sermones, así también los personajes adquieren cosas de la realidad y las trasladan a la pieza, como el caso de los chicos abusados y también se habla mucho de la educación y de las mujeres. En la obra hay tres mujeres, y las tres están solas, como en el caso del abandono del marido a la señora Muller, la hermana Clara, que es una chica virgen y la hermana Luisa a quien le mataron el marido en la guerra". Refiriéndose al papel que la Iglesia tiene en esta obra, Toscano analizó que "no se si a la Iglesia le gustará o no esta obra, pienso que como en todos los lugares, en la Iglesia hay gente buena y gente mala. Me parece que esta obra es buena para el espectador, para que pueda reflexionar con quién están sus hijos y quienes son los que los educan". La obra Parado frente a la platea, vestido de sacerdote, Fabián Vena se presenta relatando un sermón, que será uno de los ejes de la obra y donde se afianzan los conceptos que el padre Juan tiene firmemente arraigados. Esta obra del norteamericano John Patrick Shanley y dirigida por Carlos Rivas, gira sobre la tremenda lucha que protagoniza la hermana Luisa, contra el padre Juan, de quien sospecha ha tenido conductas inmorales contra un alumno, de la escuela que dirige. La hermana superiora, encarnada por Gabriela Toscano, comienza dando vida a una serie de sospechas, que no podrán confirmarse, a pesar de utilizar la treta de mentira-verdad y que desencadenarán en un duelo feroz entre los dos religiosos. La directora del establecimiento, conservadora, estricta, desconfiada, fría, inquisidora, de pensamientos pecaminosos, no da el brazo a torcer, ni permite que la novicia que la secunda, humanice el aprendizaje de los niños, con dulzura y amor. De acuerdo a sus conceptos, esas son debilidades y no virtudes y sólo sirven para que los niños se burlen de los maestros. Desde esta óptica analiza el comportamiento del padre Juan y su mente se mete en un enjambre de dudas de las que no podrá salir. A pesar de la juventud de Gabriela Toscano, su personaje está felizmente logrado, una hermana superiora entrada en años y con toda la amargura de una vida transcurrida sin satisfacciones, oscura y triste. Por el otro lado está Fabián Vena, personificando a un sacerdote joven, moderno, que juega al básquet y quiere innovar en la enseñanza, acercándose a los niños con ternura y comprensión. Su papel también alcanzó las expectativas del público, quien no sabrá por quién tomar partido. Entre ellos la joven novicia, fresca, inocente, con toda la fuerza que le dan sus pocos años, su amor a Dios y a los niños. Esta actriz es la que logra descontracturar la pieza y permite que en el clima turbio que se crea ente los dos religiosos de mayor jerarquía se filtren chispas de humor, juega un rol preponderante, alcanzado con muy buen nivel actoral. La madre del niño, es sin duda, otro de los papeles clave, en ella se debaten las más crueles dudas sobre su hijo, pero lejos de tomarlas con dramatismo, a pesar de su dolor, trata de que no sean develadas. La pieza es dura y conmovedora, los papeles exigen a los actores una tensión continua. La duda es lo que queda.

FUENTE: LA VOZ DEL PUEBLO

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